Próxima Conferencia: “Las Plantas y las Brujas”. Dr. Alonso Verde López.

LAS HIERBAS DE LAS BRUJAS

Muchas de las mujeres consideradas brujas durante la Edad Media y la Edad Moderna eran en realidad buenas botánicas: curanderas y hechiceras que sabían usar plantas peligrosas y potentes para curar, dañar, alterar la conciencia o forzar la voluntad, a veces acompañadas de rituales, conjuros y brebajes. Sabían dónde, cuándo, y cómo recogerlas, y también la manera de combinarlas entre sí para lograr distintos efectos. La forma más corriente de esta magia efectiva comportaba el uso de hierbas, drogas y de otras sustancias con propiedades curativas o dañinas, o con la facultad de influir sobre el deseo, la voluntad y la capacidad sexual.
Las plantas más usadas por las brujas como ingredientes para sus ungüentos y pociones eran aquellas con poderes narcotizantes, que provocaban letargo, alucinaciones, alteración de la conducta y, en dosis mayores, resultaban mortales. La mayoría de estas plantas deben sus poderes a los alcaloides, sustancias que tienen una actividad sobre el sistema nervioso. Las plantas «mágicas» de mayor renombre, citadas con frecuencia en los libros de hechicería, son las pertenecientes a la familia de las solanáceas, entre las que se encuentran el estramonio (Datura stramonium), la belladona (Atropa belladonna), la mandrágora (Mandragora autumnalis), el beleño (Hyoscyamus niger), el tabaco (Nicotiana tabacum), la ruda (Ruta graveolens), la adormidera (Papaver somniferum) y la amapola común (Papaver rhoeas).


Jardín Botánico de Castilla La Mancha