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Qué ver en invierno (enero-febrero) 
en el Jardín Botánico

Dependiendo de la intensidad del frío manchego, podemos empezar a ver algunas especies de plantas que comienzan su floración.

Las flores blancas del carraspique (Iberis saxatilis subsp. cinerea) son capaces de resistir heladas fuertes. Podrás verlas en diferentes puntos del Jardín, como las Estepas Yesosas, la Rocalla Caliza... También encontrarás la tímida floración amarilla de Coronilla glauca, que irá a más conforme suban las temperaturas y los días se alarguen. En otros rincones del Jardín, aparecen las flores, también amarillas, de la aliaga (Ulex parviflorus) y, las rosadas del brezo (Erica multiflora). Podrás ver estas dos especies en la recreación de los pinares de pino carrasco de Carcelén y Villa de Ves.

Y aunque todo parezca dormido, la vida resurge por doquier. A mediados de febrero o incluso antes, el pítano (Vella pseudocytisus subsp. pseudocytisus) encuentra el momento idóneo para iniciar su floración. Esta planta, endémica de las estepas yesosas del norte de Toledo y sur de Madrid, se encuentra en peligro de extinción. El Jardín Botánico de Castilla-La Mancha es una de las entidades que se encargan de su conservación ex-situ. 

El invierno es un buen momento para observar la escarcha y disfrutar del aspecto invernal del Botánico. Muchos paseantes, fotógrafos y naturalistas aprovechan la época para venir.

En este tiempo, todavía trabajan los jardineros esforzándose en cuidar de las colecciones de plantas, preparándolas para la próxima primavera.

Muchas aves también acuden al Botánico para refugiarse, alimentarse o pasar el invierno. Es el caso del picogordo (Coccothraustes coccothraustes), el petirrojo (Erithacus rubecula) o el lúgano (Spinus spinus).