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Qué ver en invierno (mayo-junio) 
en el Jardín Botánico

Mayo es una de las mejores épocas para visitar el Jardín Botánico de Castilla-La Mancha. Por supuesto, el primer lugar al que hay que acercarse es la rocalla caliza, un entorno único donde prosperan plantas de montañas y roquedos. Saponaria ocymoides es una de las plantas autóctonas de la región que más atraen la mirada del visitante, pues cubren grandes extensiones de esta sección con su gran cantidad de flores rosadas. Otras plantas que florecen en esta zona entre mayo y junio son Helianthemum croceum, Echium boissieri, Aquilegia vulgaris, Digitalis obscura... 

Por supuesto, la rosaleda es otra sección que no hay que perderse. En ella descubriremos rosales antiguos e híbridos modernos, con colores y aromas que nos alegrarán los sentidos.

En junio, al apretar más el calor, lo mejor es encontrar alguna sombra paseándonos cerca de la recreación de los bosques caducifolios del Alto Tajo, pero también en los jardines del mundo o la colección sistemática, donde nos deleitarán un sinnúmero de flores de todos los tipos, colores, tamaños y aromas.